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Desafíos estructurales

Publicado: 03 de Enero de 2012



La ingeniería estructural chilena se desenvuelve en un medio que le exige condiciones extremas de eficiencia: estamos en el país más sísmico del mundo y tenemos terremotos de magnitud 8 en la escala de Richter con una frecuencia que ningún otro presenta. Esto hace que nuestros diseños sean puestos a pruebas severas varias veces a lo largo de su vida útil. Históricamente, las universidades chilenas han entregado una formación de primer nivel en esta disciplina, con planes de estudio y profesores formados en las mejores escuelas del mundo. Algunos de ellos también han sido profesionales notables de reconocido prestigio internacional, tanto en el área de la ingeniería estructural como en especialidades complementarias. Esta realidad ha permitido acumular una experiencia y cultura nacional en diseño sísmico que finalmente se refleja en el buen nivel de nuestros profesionales. Otro aspecto que ha contribuido al avance de la ingeniería estructural chilena es la obligatoriedad legal que exige que todo proyecto de estructura deba tener, además del ingeniero autor, uno revisor independiente de probada experiencia. Esto permite no solo filtrar posibles errores, también tiene un efecto pedagógico, en cuanto contribuye a difundir el conocimiento y experiencia de los profesionales experimentados hacia los más jóvenes. RETOS Hoy existen diversos desafíos para la especialidad. El primero tiene relación con el nivel de servicio que la sociedad y las personas esperan de nosotros. De acuerdo con los objetivos declarados en las normas de diseño sísmico, para el caso de terremotos de gran magnitud se aceptan daños, siempre que sean reparables. Sin embargo, con el aumento del nivel económico del país y dada la frecuente ocurrencia de terremotos severos, las personas ya no están dispuestas a aceptar aquellos que requieran reparaciones costosas o la necesidad de evacuar temporalmente sus viviendas para poder repararlas. El estado del arte en nuestra profesión permite asegurar un mejor nivel de comportamiento sísmico para nuestras construcciones, pero se requieren cambios normativos que hagan exigibles nuevos procedimientos y mejores niveles de desempeño. Lograr este objetivo requiere un marco técnico normativo que debe provenir de los ingenieros estructurales y uno legal apropiado, responsabilidad de nuestros legisladores. También es relevante el desafío que se plantea en la formación profesional, tanto en la etapa universitaria como durante el ejercicio de la profesión. Es importante que los planes de estudio universitarios con los grados académicos correspondientes y la habilitación profesional se adecuen a estándares internacionales donde ambos temas se manejan por separado. Esto permitiría un mejor control de temas éticos y de calidad en el ejercicio de la profesión, incentivando la actualización y el perfeccionamiento de los conocimientos incidiendo directamente en los beneficios que la sociedad obtendría en materias de protección sísmica. Paralelamente, la homologación de los grados académicos que las universidades chilenas entregan a sus alumnos permitiría a nuestros profesionales trabajar y competir en un mundo globalizado a lo menos en igualdad de condiciones. Hoy, la puerta está abierta con la presencia de Chile en el mundo como sede de Congreso Mundial de Ingeniería Sísmica en 2017, instancia que no sólo permitirá el intercambio de conocimientos y experiencias, sino “mostrar” la ingeniería estructural que se realiza en el país, reconocida a nivel mundial por su eficacia en promover buenos niveles de protección y seguridad a sus construcciones. Fuente: Contrucción Latinoamericana CLA




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