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Lucio Ricke: “El 27/F nos ha exigido seguir mejorando el diseño y construcción de nuestros proyectos”

Publicado: 03 de Mayo de 2015



Destacando el buen comportamiento de las estructuras durante el terremoto y el desafío que significa para los profesionales chilenos estar en uno de los países más sísmicos, el ingeniero sostiene que es necesario seguir trabajando para elevar los estándares y proteger las vidas humanas. El 27 de febrero de 2010 es una fecha que marcó a Chile, especialmente a quienes vivieron el sismo de magnitud 8.8 (Mw), con epicentro en el mar frente a la localidad de Cobquecura, e hipocentro ubicado a una profundidad estimada de 30 kms., que afectó a buena parte de la zona centro sur del país. Este evento fue calificado como el sexto de mayor magnitud de los registrados a nivel mundial y el segundo en Chile. A cinco años del evento, el director de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE), Lucio Ricke G., rememora los alcances y plantea los desafíos que deja el ser ingeniero estructural en uno de los países más sísmicos del mundo. Según los catastros, sólo un bajo porcentaje de las estructuras expuestas en la zona del terremoto resultó con algún nivel de daño, considerando que mucho de lo que se vio afectado era de adobe o autoconstrucción, cuyo desempeño, evidentemente escapa al ámbito de la especialidad. “Por tanto, es posible afirmar que como país alcanzamos un muy buen resultado a nivel global en el ámbito de la ingeniería estructural, logro que incluso ha sido reconocido en el mundo, de lo cual podemos estar orgullosos”, señala. Sin embargo, afirma que es imposible cerrar los ojos a la pérdida de vidas y los daños que resultaron en edificios modernos, infraestructuras viales y portuarias e industria en general: “Fueron de tal magnitud que nos han exigido seguir trabajando para mejorar el diseño y construcción de nuestros proyectos y así disminuir al máximo la pérdida de vidas humanas y daños estructurales en eventos futuros, teniendo presente que la incertidumbre sobre el potencial de daño de los sismos hace imposible reducir totalmente estos efectos”, añade.   En el 27/F ¿Qué elementos se conjugaron para que en las zonas afectadas siguieran en pie las edificaciones?  La tradicional estructuración en base a muros que tienen nuestros edificios, ya sea con una alta densidad de muros en edificios habitacionales o al menos un núcleo central de escaleras y ascensores ha demostrado un buen comportamiento frente a sismos severos, porque se logra un buen control de deformaciones horizontales y se reduce el riesgo de inestabilidad; además, presentan mayor facilidad de reparación y refuerzo en caso de falla. ¿Cómo cree usted que ha influido en la calidad de la ingeniería estructural en Chile el hecho de que seamos un país tan sísmico? En realidad, la vasta cantidad de sismos vividos en nuestro país durante toda su historia nos ha permitido validar, como en un gran laboratorio natural, los grandes avances que las ciencias físicas y matemáticas han logrado, mejorando la calidad de nuestra ingeniería. Esto ha dado paso a la existencia de una gran escuela de ingeniería que se transmite en los profesionales de generación en generación, donde se traspasa todo el conocimiento acumulado y también la seriedad y respeto con que se debe trabajar. Todo esto es porque estamos seguros que dentro de la vida útil de cada edificio sucederá al menos un sismo que será un examen para la calidad del diseño realizado. ¿Es posible visualizar qué hubiese sucedido con un terremoto como este en otros rincones del mundo sin el desarrollo que ha alcanzado Chile en edificaciones de calidad? Es razonable visualizar que en una zona donde históricamente no han ocurrido sismos, los edificios no estén diseñados para la demanda de resistencia provocada a sus estructuras por un evento de esta magnitud, y por lo tanto, los daños serían cuantiosos. Pero fuera de este ejercicio imaginario, nuestra misión como ingenieros estructurales es diseñar estructuras seguras con eficiencia de recursos económicos: en cada rincón del mundo hay que diseñar de acuerdo con las necesidades locales en base a la experiencia acumulada en el lugar cumpliendo la normativa y controles de calidad existentes, siempre protegiendo la vida humana. ¿Cuáles son las principales lecciones que cree usted quedaron después del 27/F para la ingeniería estructural chilena? La gran lección es que evitar el colapso de la estructura como filosofía de diseño, para proteger la vida de sus ocupantes, ya no es un estándar de calidad suficiente para nuestra sociedad. También es necesario proteger el contenido de las estructuras y, en lo posible, disminuir el daño resultante. Luego se ha estado trabajando en base a la experiencia acumulada del estudio del comportamiento de las estructuras durante el sismo para desarrollar nuevas y mejores normativas e incorporar nuevas tecnologías en la construcción que sean capaces de lograr diseños que respondan a los requerimientos que el medio nos exige.  




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