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Ingenieros chilenos expondrán en Japón su experiencia frente al terremoto de 2010

Publicado: 03 de Enero de 2012



Un grupo de ingenieros civiles estructurales chilenos presentará sus trabajos en el Internacional Symposium Ingeneering Lessons Learned from the Giant Earthquake, Tokio, este 3 y 4 de marzo. Mientras se conmemoran dos años desde el terremoto en Chile, en las próximas semanas se cumplirá un año del sismo ocurrido en Japón, el 11 de marzo de 2011. Los aprendizajes que dejaron ambos eventos naturales son significativos, especialmente para los ingenieros civiles estructurales de ambos países. Es así como este 3 y 4 de marzo se realizará en Japón el Internacional Symposium Ingeneering Lessons Learned from the Giant Earthquake, Tokio, organizado por la Asociación de Ingeniería Sísmica de Japón, al que fue invitado un grupo de ingenieros civiles estructurales chilenos, todos pertenecientes a la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales de Chile (AICE). Se trata de René Lagos, presidente de la AICE; Fernando Yáñez, vicepresidente de la AICE; Rubén Boroschek, director de la agrupación, quien expondrá el tema “El Gran Terremoto de Chile 2012 - Cambios en los Códigos de Diseño”, y Ramón Verdugo, miembro de la misma asociación, quien presentará el paper “Comparación entre los fenómenos de licuefacción observados en los terremotos de 2010 en Chile y 2011 en Japón”. En este congreso se entregará una visión integral mediante el campo de la ingeniería civil estructural para de esa manera contribuir a la infraestructura mundial. “Debido a que el terremoto chileno tiene características similares en su origen con el de Japón, a los organizadores les interesaba incluir la experiencia chilena y fuimos invitado a este simposio”, cuenta René Lagos, quien expondrá sobre el comportamiento que tuvieron los edificios chilenos durante el terremoto de 2010. Por su parte, el ingeniero Patricio Bonelli, miembro de la asociación, cuenta que en la ponencia que será presentada por Rubén Boroschek, hablarán sobre la concentración desproporcionada del daño estructural en edificios de nueva construcción que se produjo el 27 de febrero de 2010, incluyendo el colapso de tres edificios y fallas en los elementos no estructurales. “Los resultados sugieren que las estructuras con rigidez positiva en el intervalo posterior a la fluencia deben ser utilizadas en suelos blandos profundos, ya que en caso contrario una respuesta inestable podría ocurrir. Espectros de desplazamiento no lineal deben ser propuestos para determinar desplazamiento de diseño, en lugar de lineales”, plantea Bonelli. En tanto, Ramón Verdugo dará cuenta de que el fenómeno de licuefacción produjo daños en riberas de ríos y lagos, caminos, canales, viviendas, edificios, industrias, puentes, pasos a desnivel, puertos, estructuras enterradas y tranques de relaves, entre otras obras de ingeniería. “Una situación algo similar se observó en el terremoto de Japón, donde la licuefacción del suelo fue muy extendida, pero ésta se produjo principalmente en rellenos hechos por el hombre en suelos ganados al mar y a riberas de ríos”, explica Verdugo. La instancia es vista por los profesionales chilenos como una oportunidad para mostrar el trabajo realizado en el país: “Vamos a intercambiar experiencias e información sobre el buen o mal comportamiento de algunas estructuras y de la forma en que fueron diseñadas. Sin perjuicio que Japón es un país muy avanzado, los chilenos tenemos aportes que para ellos son muy válidos, sobre todo porque el tipo de estructura que usamos en nuestros edificios de altura es, en general, bastante diferente de lo que se utiliza allá”, explica René Lagos. El ingeniero civil también comenta que han recopilado antecedentes estadísticos y han hecho estudios para sacar conclusiones de cuáles fueron las características técnicas que hicieron que los edificios chilenos se comportaran bien y cuáles fueron los diseños que no funcionaron de manera correcta. “Esta es la primera vez que haremos esta presentación, mostrando algunos antecedentes nuevos, los que prontamente vamos a poder presentar también en Santiago”, afirma. En ese sentido, indica que el gremio de los ingenieros civiles estructurales chilenos ha asumido con bastante entusiasmo y responsabilidad los desafíos que dejó el terremoto, los que implican comprender bien lo que sucedió con los edificios en Chile, “porque tenemos la estadística de lo que ocurrió, pero para poder interpretar bien esas cifras se necesitan estudios y evaluaciones en las que hemos estado trabajando”. Al mismo tiempo, René Lagos señala que ya se han hecho cambios normativos sobre la base de la información que se ha tenido hasta el momento y, a su juicio, esos cambios tienen un impacto significativo en las consecuencias del diseño, debido a que sin aumento de costos relevante en los diseños se logrará un mayor grado de confiabilidad y una mejoría en el nivel de desempeño, en materia de daños, en los edificios en altura.




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