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Nuevas metodologías de diseño sismorresistente y la necesidad de instrumentar los edificios

Publicado: 03 de Enero de 2012



Por Carlos Sepúlveda Soruco, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE). El terremoto del 27/F nos trajo importantes aprendizajes que se plasmaron en normas sísmicas y de diseño (Decretos 60 y 61). Se incorporaron verificaciones que han cambiado la forma en que se realiza un proyecto estructural y se establecieron espectros de desplazamiento (demanda), que se utilizan para verificar los diseños, lo que ha significado a las oficinas de cálculo la necesidad de desarrollar complejos softwares y procedimientos. A su vez, se modificaron los espectros de diseño, incorporando los datos del terremoto y se establecieron nuevos y más exigentes requisitos para la exploración y clasificación de suelos. Carlos Sepúlveda, vicepresidente AICELos pocos edificios construidos con aislación basal mostraron un efectivo comportamiento, lo que ha impulsado su utilización en estructuras como hospitales, ciertos edificios públicos y, en forma creciente, en edificios privados. Se ha demostrado una excelente performance para edificios bajos y, actualmente, se está utilizando también en algunos edificios altos. La mayor utilización de los aisladores de base está incidiendo en que los costos están siendo cada día más competitivos y la necesidad de continuidad de operación de las estructuras, frente a un sismo de gran intensidad, es un factor que ha cobrado importancia, no solo para las estructuras críticas, sino que también para los usuarios privados. Existen, además, sistemas de disipación de energía en forma de amortiguadores, crucetas con elementos elasto-plásticos y amortiguadores de masa sintonizada. El objetivo de estos dispositivos es aumentar el amortiguamiento de las estructuras con el propósito de disminuir las deformaciones y así aminorar los daños que pueda producir un sismo de gran intensidad. Tenemos los ejemplos de unos pocos edificios con estos dispositivos que sortearon de buena forma el sismo del 27 de febrero de 2010. Sin embargo, no fue posible medir con exactitud su efecto, ya que no fueron instrumentados. Son útiles en estructuras altas y flexibles, porque requieren deformarse para disipar la energía. La normativa vigente no permite aún el utilizar estos dispositivos para reducir la demanda sobre el diseño de las estructuras, por lo cual no es posible abaratar los costos de la obra gruesa. En un futuro cercano contaremos con la norma específica (excepto los amortiguadores de masa sintonizada) que ya lleva varios años de estudio. Futuro Por último, y mirando hacia un futuro próximo, existen métodos de análisis por desempeño que permiten predecir el comportamiento de las estructuras y sus elementos, considerando su comportamiento no lineal, y actuar sobre ellos para lograr un comportamiento deseado. Ya existe un comité de ingenieros estructurales estudiando estos métodos con el fin de incorporarlos a nuestra próxima normativa. Es importante mencionar que nuestro país es el mejor laboratorio del mundo para investigar los efectos de los grandes sismos sobre nuestros edificios. Para aprovechar esta información es primordial poder medir estos efectos mediante la instalación de instrumentos que nos provean de información real y precisa del comportamiento de las estructuras. Con la poca información que se rescató del 27/F algo pudimos aprender. Algo más aprenderemos de este último terremoto de Iquique. Es necesario mucho más. Fuente: El Mercurio




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