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René Lagos, presidente de AICE: “El país debe generar los incentivos adecuados para la adopción intensiva de tecnologías de protección sísmica”

Publicado: 03 de Enero de 2012



El terremoto del 27 de febrero de 2010 dejó importantes lecciones para el sector construcción. El presidente de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales da cuenta de las medidas que permitirían avanzar en materia de protección sísmica en Chile. [three_fifth] Los países desarrollados gastan millones de dólares en construir laboratorios que les permitan ensayar modelos a escala de edificios, los cuales son sometidos a simulaciones de terremotos para estudiar cómo se comportan estas estructuras durante eventos extremos. Los nuevos conocimientos que se obtienen de estas experiencias son la base para mejorar las normas de diseño y la seguridad de las estructuras. Chile, por ser el país más sísmico del mundo, es un laboratorio natural que somete regularmente a sus edificios a terremotos que se cuentan entre los más severos registrados por el hombre. “Si nos comparamos con otros países que hacen investigación en esta materia, tenemos el laboratorio y los edificios a escala natural, por lo que contamos con lo más caro de la inversión inicial, faltando solo instrumentar los edificios para poder registrar en forma cuantitativa su comportamiento durante el sismo”, analiza René Lagos, presidente de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE). Esto, con la tecnología actual, tiene un costo ínfimo. “Con una mínima inversión, el país podría generar información valiosísima e indispensable para mejorar la seguridad y operatividad de nuestros edificios. Permitiría, al mismo tiempo, mantener a Chile como uno de los países líderes a nivel mundial en el conocimiento y las buenas prácticas de diseño sísmico”, opina René Lagos. Este tema no es menor, ya que para Chile la exportación de servicios de ingeniería sísmica cuenta con un gran potencial. En el mundo, en general, tienen la percepción que a Chile, a pesar de sufrir los terremotos más severos, no se le caen los edificios y esto deriva en un gran interés por buscar asesoría de chilenos en esta disciplina de la ingeniería. Aspectos a mejorar En materia de construcción sísmica, el gran desafío es mejorar la instalación de los elementos no-estructurales, tales como tabiques, cielos falsos y elementos de terminaciones, a juicio del presidente de AICE. “Después del 27F recién se ha tomado conciencia sobre la importancia de respetar las juntas de dilatación y los anclajes de estos elementos con la estructura. Una parte importante de los daños experimentados en elementos no-estructurales, que en ocasiones derivaron en la necesidad de evacuar edificios completos, se debieron al incumplimiento o simplemente a la inexistencia de especificaciones técnicas sobre esta materia”, sostiene. Para el ingeniero, el origen del problema es que no existe un profesional contratado, responsable de desarrollar un proyecto para este tipo de elementos, que permita generar un protocolo de instalación e inspección durante la construcción de la obra. “Las normas de diseño están y solo falta que se tome conciencia que esto es una asesoría especializada que debe ser dada por un profesional especialmente contratado para estos efectos. Él deberá desarrollar los detalles constructivos y las especificaciones técnicas correspondientes. Este proyecto será complementario al de cálculo estructural”, considera Lagos. Asimismo, sin duda que la incorporación de dispositivos mecánicos de protección sísmica, tales como aisladores o disipadores de energía tendrían un gran impacto en beneficio de la preservación de los contenidos y en la seguridad de los edificios y de sus ocupantes. “La trascendencia de este beneficio tiene un impacto no solo para los individuos, sino para toda la sociedad, al evitar luego del terremoto, evacuaciones masivas por daños que generan emergencias sociales difíciles de administrar”, añade. Es por esto que el país debe generar los incentivos adecuados para la adopción intensiva de este tipo de tecnologías, según indica René Lagos. Una forma podría ser adecuando las normas técnicas de diseño para permitir economías en el diseño, producto de las menores solicitaciones debido al uso de estos dispositivos, compensando así el costo de dichos elementos. Otra forma podría ser mediante algún tipo de subsidio económico, teniendo presente los beneficios sociales que trae su incorporación. En la actualidad, “el uso de sistemas de protección sísmica encarece levemente el costo de construcción y a pesar de los beneficios que conlleva su incorporación, finalmente es el comprador quien se verá enfrentado a la decisión de asumir ese mayor costo para poder acceder a este beneficio o conformarse con un departamento de menor costo, pero sin esta tecnología, para igual superficie construida”, explica el presidente de AICE. Contacto de prensa: Paulina Briones M. Periodista Vértice Comunicaciones Cel. 8 232 5098 Mail. pbriones@vc.cl Rita Núñez B. Periodista Vértice Comunicaciones Cel. 7398 2393 Mail. rnunez@vc.cl




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