AICE - Asociación de Ingenieros Civiles


Noticias Aice


Rubén Boroschek: “El efecto de un mal estudio de amenaza puede ser gigantesco en costos o riesgos del proyecto”

Publicado: 22 de Julio de 2019



Puesto que las normas no cubren todos los casos posibles de demanda sísmica o reflejan “promedios” nacionales o de tipos de suelo, los estudios de amenaza o peligro sísmico son esenciales para comprender la demanda sísmica para un área específica, sobre todo en algunos proyectos en los que la norma no es suficiente.

Es así como los estudios de amenaza se han desarrollado hace muchos años. De acuerdo con el ingeniero civil de la Universidad de Costa Rica y PhD en la University of California, Berkeley, Rubén Boroschek, “el procedimiento moderno se basa en el trabajo inicial de Luis Esteva y posteriormente de A. Cornell. Los procedimientos originales son relativamente simples y claros; sin embargo, a lo largo del tiempo se ha ido incorporando un mejor manejo de los parámetros y su incertidumbre que controlan o definen el resultado”. Aunque estos nuevos procedimientos no tienen aún un consenso total en la comunidad, según el especialista.

En Chile, las normas no establecen procedimientos o parámetros para realizar estos estudios, a pesar de que sí indican la necesidad de que se realicen. “Dado lo anterior, el estudio es muy dependiente del especialista que lo realiza y de los parámetros que asume, afectando severamente los resultados de algunos proyectos”, asegura el también académico de la Universidad de Chile.

Por ello, con el objetivo de disminuir esta incertidumbre, se hace necesario contar con una guía básica acordada al inicio y que los proyectos de mayor tamaño tengan un revisor similar al revisor sísmico o estructural.

“En Chile se han utilizado distintos métodos de estimación de la amenaza que, en general han dado buenos resultados, porque han sido desarrollados por especialistas que trabajan el tema”, sostiene Boroschek. Sin embargo, “hoy estamos observando trabajos desarrollados por empresas o personas que no tienen experiencia real, y solo ven una oportunidad de un ingreso económico. El efecto de un mal estudio de amenaza puede ser gigantesco en costos o riesgos del proyecto. Mi recomendación es que trate de utilizar siempre la demanda sísmica indicada en la norma, solo si es estrictamente necesario realice un estudio, pero acuerde los procedimientos y parámetros primero”, da cuenta el ingeniero.

Por lo tratado en el Conversatorio de Amenaza Sísmica, no hay un consenso claro sobre cómo el diseñador debería resolver ciertas diferencias de criterios entre consultores, ¿qué se hace necesario para cambiar ese escenario?

Mi recomendación hoy es que en proyectos complejos o de gran inversión o riesgo se considere siempre un revisor independiente del estudio de amenaza. Este debe revisar y aprobar los conceptos básicos a considerar en el estudio y que luego revise su ejecución y resultados. En proyectos medianos o menores, debe ajustarse lo más posible a los parámetros normativos y ojalá se repita el mismo procedimiento que se ha utilizado en el desarrollo de la norma.

Cuando hay diferentes estudios con diferentes criterios, ¿cómo se puede saber en cuál confiar?

La calidad de los datos es muy importante, pero es más importante la claridad del procedimiento y la transparencia de los resultados, de tal manera que el usuario pueda entender cuáles son los supuestos y cómo afectan el diseño. En algunas ocasiones, se utilizan procedimientos muy complejos y “modernos” que requieren una gran capacitación del ejecutor del estudio y son incomprensibles para el usuario. La simplicidad ayuda a la compresión. Ahora, si hay datos de calidad, lo correcto es explotarlos al máximo, siempre que redunde en un mejor proyecto (aunque no necesariamente en un mejor reporte del estudio de amenaza).

¿Qué pasos se deben seguir para que exista un consenso y/o lenguaje común entre quienes diseñan y quienes hacen los estudios de amenaza sísmica?

Creo que AICE y Achisina pueden colaborar en la redacción de un documento base de lo que es un estudio de amenaza, cómo solicitarlos y cómo utilizar sus resultados en función de la normativa chilena.

 




NUESTROS COLABORADORES